En un mundo que nos exige estar siempre disponibles, ser amables y decir “sí” a casi todo, aprender a poner límites se ha convertido en un verdadero acto de amor propio. No se trata de egoísmo ni de cerrar la puerta a los demás; se trata de reconocer que tu tiempo, tu energía y tus emociones merecen respeto.

8
Decir “no” puede sentirse incómodo, especialmente cuando tememos decepcionar a otros o romper con expectativas sociales. Sin embargo, cada “no” que pronuncias con claridad y respeto es un “sí” a tu bienestar. Te permite priorizar lo que realmente importa, establecer relaciones más auténticas y reducir la ansiedad que surge al intentar complacer a todos.
Estas señales no son un defecto; son una invitación a reconectar contigo misma.
Cada límite que estableces es un acto de cuidado. Es un recordatorio de que tu bienestar emocional es tan importante como el de los demás. Practicar esta forma de amor propio no solo fortalece tu autoestima, sino que también mejora tus relaciones, porque te conecta con personas que respetan tu espacio y valoran tu autenticidad.Aprender a decir “no” es aprender a decir “sí” a ti misma. Y en ese equilibrio radica la verdadera libertad emocional.
