Hemos sido socializadas para ser complacientes. Hoy, el límite no es un obstáculo, sino el cimiento más firme de tu salud mental.

Comencemos con un dato incómodo: ¿cuántas veces a la semana terminas agotada, sintiendo que has dado todo a los demás, pero te quedaste sin energía para ti?Durante siglos, la cultura ha aplaudido a la mujer cuidadora, la incondicional y la que siempre dice "Sí". Este patrón de complacencia, que nace del miedo al rechazo o a ser etiquetada como "difícil" o "egoísta", tiene un costo altísimo: el agotamiento crónico o burnout.El burnout en mujeres no es solo cansancio físico; es la desconexión emocional y el sentimiento de que tu valor depende de cuánto puedes hacer por los demás. La verdad es que tu "no" es un "sí" a ti misma.
La dificultad para establecer límites tiene raíces profundas, a menudo invisibles:
Nota de Bienestar: Poner un límite es un acto de honestidad. Es más sano decir "No puedo hacer esto" que decir "Sí" y luego resentir a la persona o hacer la tarea de mala gana.

En la actualidad, los límites se difuminan especialmente en el trabajo y en el móvil:
La Revolución del "No" es un pilar fundamental del autocuidado auténtico, que va más allá de una mascarilla facial o un baño de burbujas. Es una práctica interna de auto-respeto.Cada vez que dices "no" a algo que te resta, estás afirmando tu valor y demostrando que tus necesidades son tan importantes como las de cualquier otra persona.Pregúntate a diario: Si digo "sí" a esto, ¿a qué me estoy diciendo "no"? A menudo, la respuesta es: a mi paz, a mi tiempo, y a mi bienestar.